Fermín era un fantasma pequeño que vivía en el desván de un colegio.
Aunque parezca extraño, este minicuento no trata de un fantasma que asustaba a los niños.
Era justo al revés.
Fermín tenía miedo de ellos.
Durante el día se escondía entre cajas, libros viejos y mapas enrollados.
Cuando escuchaba pasos por las escaleras, se tapaba con una manta.
—Que no suban… que no suban… —susurraba.
Pero llegó la noche de Halloween.
Un grupo de niños decidió explorar el desván.
Llevaban linternas y disfraces.
—Dicen que aquí vive un fantasma —dijo uno.
Fermín empezó a temblar.
Se escondió detrás de una caja.
Los niños buscaron entre los muebles.
Hasta que una niña llamada Nora vio una pequeña sombra blanca.
Se acercó despacio.
Fermín cerró los ojos.
Esperaba un grito.
Pero Nora solo preguntó:
—¿Estás bien?
Fermín abrió un ojo.
—¿No vas a asustarte?
—Un poquito —respondió Nora—. Pero tú también pareces asustado.
Fermín salió lentamente de detrás de la caja.
Los demás niños se acercaron.
Nadie gritó.
Nadie salió corriendo.
Uno de ellos incluso le ofreció un caramelo.
Fermín no podía comerlo, pero le hizo mucha ilusión.
Aquella noche entendió algo importante.
A veces puedes tener miedo de alguien simplemente porque todavía no lo conoces.
Desde entonces, cada Halloween, Fermín espera a los niños en el desván.
A veces ellos se asustan un poquito.
A veces Fermín también.
Pero después todos terminan riéndose.
Y así descubrió que asustarse y hacerse amigos pueden ocurrir el mismo día.
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Fermín era un fantasma pequeño que vivía en el desván de un colegio.
Pero Fermín tenía miedo de los niños.
Durante el día se escondía entre cajas y libros viejos.
Cuando escuchaba pasos, se tapaba con una manta.
Una noche de Halloween, varios niños subieron al desván con sus linternas.
Fermín empezó a temblar y se escondió detrás de una caja.
Una niña llamada Nora lo encontró.
Fermín cerró los ojos esperando que gritara.
Pero Nora solo preguntó:
—¿Estás bien?
—¿No tienes miedo? —preguntó Fermín.
—Un poquito. Pero tú también pareces asustado.
Fermín salió de su escondite.
Los demás niños se acercaron.
Nadie gritó ni salió corriendo.
Uno de ellos incluso le ofreció un caramelo.
Aquella noche Fermín descubrió que puedes tener miedo de alguien simplemente porque todavía no lo conoces.
Desde entonces espera a los niños cada Halloween.
A veces todos se asustan un poquito.
Pero después terminan riéndose juntos.
Preguntas de comprensión
- ¿De quién tenía miedo Fermín?
- ¿Qué hizo Nora cuando encontró al fantasma?
- ¿Qué aprendió Fermín aquella noche?
