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Cuento: El hada de los sueños

Luna era una niña que tenía pesadillas cada noche. Soñaba con monstruos, fantasmas, brujas y otras cosas que le daban mucho miedo. Cada vez que se despertaba, estaba sudando y llorando, y no podía volver a dormir. Sus padres la consolaban y le decían que no pasaba nada, que eran solo sueños, pero Luna no se tranquilizaba.

Un día, mientras estaba en el colegio, vio un cartel que anunciaba un concurso de dibujo. El tema era “Mi sueño favorito”. Luna pensó que era una buena oportunidad para expresar sus sentimientos y participar. Así que cogió un lápiz y un papel y se puso a dibujar. Pero no sabía qué dibujar, porque ella no tenía sueños favoritos, solo pesadillas. Entonces, se le ocurrió una idea: dibujó una hada que le sonreía y le tendía la mano.

Cuando terminó su dibujo, lo entregó al profesor y se fue a casa. Esa noche, se acostó temprano y se durmió. Pero en vez de tener una pesadilla, tuvo un sueño muy especial. Soñó que el hada que había dibujado aparecía en su habitación y le hablaba con una voz dulce y suave.

  • Hola, Luna. Soy el hada de los sueños. He venido para ayudarte a enfrentar tus miedos y a regalarte sueños bonitos y divertidos. ¿Quieres venir conmigo? – le dijo el hada.
  • Sí, por favor. Estoy cansada de tener pesadillas. ¿Cómo te llamas? – le preguntó Luna.
  • Me llamo Estela. Y tú eres una niña muy valiente y creativa. Me gustó mucho tu dibujo. Por eso, he decidido visitarte y hacerte un regalo. Toma mi mano y verás. – le respondió Estela.

Luna tomó la mano del hada y se sintió muy feliz. Entonces, el hada la llevó a volar por el cielo, donde vio las estrellas, la luna y las nubes. Luego, la llevó a un bosque encantado, donde conoció a animales parlantes, árboles que cantaban y flores que bailaban. Después, la llevó a una playa de arena dorada, donde jugó con las olas, construyó castillos y encontró conchas y perlas. Por último, la llevó a una ciudad de chocolate, donde pudo comer todo lo que quiso, sin que le doliera la barriga.

Luna se lo pasó muy bien y se rió mucho. Estela le enseñó muchas cosas y le hizo sentirse segura y feliz. Luna le agradeció al hada su regalo y le dijo que era su mejor amiga.

  • De nada, Luna. Ha sido un placer. Y no te preocupes, volveré a visitarte cada noche, para que tengas sueños bonitos y divertidos. Solo tienes que pensar en mí antes de dormir y yo estaré ahí. Y recuerda: los sueños son el reflejo de tu alma. Si tienes una alma bella, tendrás sueños bellos. – le dijo Estela.
  • Gracias, Estela. Eres la mejor. Te quiero mucho. – le dijo Luna.

Entonces, Luna se despertó y se dio cuenta de que todo había sido un sueño. Pero no se sintió triste, sino todo lo contrario. Se sintió feliz y tranquila. Miró su mesita de noche y vio que había un dibujo suyo con el hada, y una nota que decía: “Para Luna, con todo mi cariño. Estela, el hada de los sueños”. Luna sonrió y guardó el dibujo y la nota en su cajón. Luego, se levantó y se preparó para ir al colegio. Ese día, estaba más contenta y animada que nunca. Y así fue cada día, desde entonces.

FIN