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La Ardilla Ahorro y la Hormiga Trabajadora

Cuento: La Ardilla Ahorro y la Hormiga Trabajadora

En un hermoso bosque lleno de árboles altos y frondosos, vivían muchos animales, pero dos de los más conocidos eran una ardilla llamada Susy y una hormiga llamada Ana. Susy era una ardilla alegre y juguetona, siempre saltando de árbol en árbol, disfrutando de cada día sin preocuparse mucho por el futuro. Ana, por otro lado, era una hormiga trabajadora y previsora, siempre ocupada recolectando comida y almacenándola para el invierno.

Un día, mientras Susy descansaba en una rama, vio a Ana abajo en el suelo, trabajando arduamente. La hormiga llevaba pequeñas semillas y hojas hacia su hormiguero sin detenerse.

“Hola, Ana,” dijo Susy desde su rama. “¿Por qué trabajas tanto? El día es hermoso y deberías disfrutarlo.”

Ana se detuvo un momento y miró hacia arriba. “Hola, Susy. Estoy recolectando comida para el invierno. Cuando llegue el frío, será difícil encontrar comida, y quiero estar preparada.”

Susy se rió. “El invierno está muy lejos. Hay tiempo de sobra para recolectar comida más tarde. ¡Ven y juega conmigo!”

Ana sonrió, pero negó con la cabeza. “Gracias, Susy, pero debo seguir trabajando. El invierno llega antes de lo que uno piensa, y prefiero estar lista.”

Susy siguió jugando y disfrutando de los días soleados, mientras Ana trabajaba diligentemente. A medida que pasaban las semanas, las hojas de los árboles comenzaron a cambiar de color y el aire se volvió más frío. Susy notó que cada vez había menos nueces y bellotas en los árboles.

Una mañana, Susy se despertó y vio que el suelo estaba cubierto de escarcha. Se dio cuenta de que el invierno estaba llegando y empezó a preocuparse. Saltó de su nido y buscó comida, pero encontró muy poco. Desesperada, recordó a Ana y decidió buscarla.

Susy corrió hasta el hormiguero de Ana y la encontró todavía trabajando, llevando las últimas provisiones al almacén.

“Ana, tengo un problema,” dijo Susy con tristeza. “No he guardado suficiente comida y el invierno ya está aquí. ¿Qué voy a hacer?”

Ana miró a Susy con compasión. “Ven conmigo,” dijo, y la llevó al interior del hormiguero. Allí, Susy vio una gran cantidad de semillas, hojas y otros alimentos cuidadosamente almacenados.

“Trabajé duro todo el verano para asegurarme de tener suficiente comida para el invierno,” explicó Ana. “Te ayudaré, Susy. Puedes quedarte conmigo y compartir lo que tengo, pero a cambio, debes prometer que el próximo año trabajarás para recolectar tu propia comida.”

Susy se sintió agradecida y avergonzada a la vez. “Gracias, Ana. Prometo que el próximo año seré más previsora y trabajaré duro como tú.”

Durante todo el invierno, Susy y Ana vivieron juntas en el hormiguero, compartiendo la comida y el calor. Susy aprendió mucho de Ana sobre el valor del trabajo duro y la importancia de estar preparada para el futuro.

Cuando la primavera llegó y la nieve se derritió, Susy comenzó a trabajar desde el primer día. Recolectó nueces, bellotas y todo tipo de alimentos, almacenándolos cuidadosamente en su nido. No dejó pasar un solo día sin asegurarse de que tenía suficiente comida guardada.

Ana observó a Susy y sonrió con orgullo. “Ves, Susy, el trabajo duro y la previsión nos preparan para los tiempos difíciles. Ahora estás lista para cualquier cosa que venga.”

Susy asintió, sabiendo que había aprendido una valiosa lección. “Gracias, Ana. Tu sabiduría me ha enseñado a ser más responsable y a cuidar de mi futuro.”

Desde ese día, Susy y Ana fueron grandes amigas, y juntas continuaron trabajando y disfrutando de la vida en el bosque. Susy nunca volvió a preocuparse por el invierno, pues siempre estaba preparada, y Ana siempre tuvo una amiga en quien confiar.


La moraleja de esta historia es clara: el trabajo duro y la previsión nos preparan para tiempos difíciles. Susy aprendió que, aunque es importante disfrutar del presente, también es esencial estar preparado para el futuro.