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El Dragón de las Sombras y la Fiesta de Halloween

Cuento: El Dragón de las Sombras y la Fiesta de Halloween

En un pequeño pueblo japonés, Halloween era una festividad muy esperada. Las calles se llenaban de linternas de papel, faroles en forma de calabazas y decoraciones espeluznantes. Los niños se disfrazaban con trajes coloridos y participaban en desfiles y concursos de disfraces. Este año, la fiesta prometía ser más mágica que nunca.

Entre los niños emocionados estaban Kaito, un niño valiente vestido de samurái; Yumi, una niña ingeniosa disfrazada de bruja; y Haru, un chico curioso con un traje de ninja. Mientras exploraban la fiesta, notaron algo extraño en una esquina del parque: una puerta antigua, decorada con símbolos misteriosos, que nunca antes habían visto.

Intrigados, los tres amigos decidieron abrir la puerta. Al hacerlo, una luz cegadora los envolvió y, en un parpadeo, se encontraron en un mundo completamente diferente. El cielo era de un profundo azul nocturno, lleno de estrellas brillantes y lunas resplandecientes. A su alrededor, flotaban islas iluminadas por linternas mágicas y criaturas fantásticas.

De repente, un rugido resonó en el aire. Un majestuoso dragón emergió de las sombras, sus escamas oscuras brillaban con un resplandor etéreo. Era el Dragón de las Sombras, el guardián de ese reino mágico.

“Bienvenidos, pequeños aventureros,” dijo el dragón con una voz profunda y resonante. “Habéis entrado en mi reino, y solo podréis regresar a vuestro mundo si superáis tres desafíos. Cada uno probará vuestra valentía, ingenio y amistad.”

Los niños se miraron, asustados pero determinados. Aceptaron el desafío del dragón y se prepararon para la primera prueba.

El primer desafío era cruzar un puente colgante sobre un río de niebla. El puente estaba lleno de huecos y parecía que podría romperse en cualquier momento. Kaito tomó la delantera, guiando a sus amigos con cuidado y asegurándose de que cada paso fuera seguro. Gracias a su valentía y liderazgo, lograron cruzar el puente sin incidentes.

El segundo desafío los llevó a un bosque encantado, donde debían encontrar una llave mágica oculta en el interior de un árbol milenario. El bosque estaba lleno de criaturas juguetonas y traviesas que intentaban distraerlos. Yumi usó su ingenio para crear una poción mágica que los guiara hasta el árbol correcto. Al encontrar la llave, las criaturas del bosque aplaudieron su astucia y los dejaron continuar.

El tercer y último desafío los llevó a una cueva oscura, donde debían resolver un enigma para despertar a una estatua dormida que guardaba la salida del reino. Haru, con su mente rápida y observadora, notó un patrón en las inscripciones de la cueva. Juntos, descifraron el enigma y despertaron a la estatua, que se transformó en un portal brillante.

El Dragón de las Sombras apareció de nuevo, esta vez con una sonrisa en su rostro. “Habéis demostrado ser valientes, ingeniosos y unidos. Habéis superado mis desafíos y ahora podéis regresar a casa.”

El dragón los condujo al portal, pero antes de que cruzaran, les entregó un pequeño talismán a cada uno. “Estos talismanes os recordarán siempre la magia de esta noche y vuestra fuerza interior.”

Con un último rugido de despedida, el dragón los envió de regreso a la fiesta de Halloween. Los niños emergieron de la puerta antigua, que desapareció en el aire tan pronto como cruzaron.

Regresaron a la fiesta, donde contaron su increíble aventura a sus amigos y familias. Nadie podía creer la historia, pero los talismanes mágicos eran prueba de su veracidad. Esa noche, Kaito, Yumi y Haru se fueron a dormir con la satisfacción de haber vivido una aventura extraordinaria y con la certeza de que la magia estaba a su alrededor, siempre y cuando creyeran en ella.

Desde entonces, cada Halloween, los niños del pueblo buscaban la puerta secreta, esperando vivir una aventura tan mágica como la de Kaito, Yumi y Haru. Y aunque la puerta no volvía a aparecer, la leyenda del Dragón de las Sombras y la fiesta de Halloween se contaba una y otra vez, inspirando a todos a ser valientes, ingeniosos y a valorar la amistad.